domingo, 14 de diciembre de 2008

ACERCA DE LA MUCHAS VECES TEMIBLE CONDICIÓN HUMANA


BLOODY FRIDAY

Go shopping, he said. Its patriotic.Los mercados se parecen a los prostíbulos. Compras los cuerpos del trabajo con unas monedas que no valen nada. Eres soldado de infantería. Las bolsas bajan, Michigan se muere. A comprar o muerte. El viernes negro se libra la batalla decisiva. Los accionistas de Wall Street observan tus despliegues de furia y patriotismo.(Los accionistas de Mumbai libran otra guerra). Esperas desde la noche antes a que abran las puertas de la tienda. Los juegos electrónicos, los televisores plasma, todo lo que no necesitas está en remate y al alcance de la mano. La masa se impacienta, la masa es más que tú, la masa te empuja. Cuando el muchacho sonriente abre las puertas lo aplastas con la caballería pesada de tus sueños. Así murió Jdimytai Damour, empleado de Walmart, en Valley Stream, Nueva York, el viernes 28 de noviembre de 2008, haciéndole frente a un ejército de patriotas. ¿Quién es el héroe de esta guerra?

Texto publicado el 29 de noviembre por la escritora puertorriqueña Marta Aponte Alsina, quien reflexiona sobre el suceso ocurrido en una tienda Wall Mart en Nueva York, precisamente el Viernes Negro (El famoso “Black Friday”, día que inicia oficialmente la temporada de compras navideñas en los Estados Unidos. Este año, el 28 de noviembre, devino tragedia en New York en una de las tiendas de la franquicia Wall Mart ubicada en Valley Stream. En cuanto se preparaba la apertura del citado almacén, la tradicional masa de compradores se arremolinó en la entrada. Cuando las puertas abrieron, se abalanzó hacia el interior como una avalancha humana, entre empujones, golpes e insultos. Tal fue el empuje embrutecido de la turba que a su paso arrolló a un empleado de la tienda, de nombre Jdimytai Damour quien murió a consecuencia de los golpes y pisoteos recibidos a sus 34 años. Era trabajador temporario de Wall Mart, fue el menos aortunado entre los empleados del lugar que lucharon por escapar).

Fuente original:

jueves, 11 de diciembre de 2008

AGRADECIMIENTOS

EL MISTERIOSO OYENTE DE TERCER MUNDO ARTE BAR

El taller agradece:


  • A Alejandra Méndez y a Leandro Llul, amigos poetas y promotores de cultura: nos prestaron el equipo de sonido y la compañía siempre invalorable de Ale.

  • A la Diseñadora Gráfica Evangelina Bianchi, a quien desde hace seis años debemos la exclusividad de su diseño para la revista Ópera Prima.

  • A la Diseñadora Gráfica Constanza Enderle quien, en ausencia de Evangelina se ocupó pacientemente de dar cuerpo al número 5 de dicha revista.

  • A la excelente atención y disponibilidad de la gente del bar Tercer Mundo, incluida la fotogenia del gato blanco.

  • A quien dejó un precioso clavel rojo que alegró nuestra mesa de lectura.

  • A los familiares, amigos y oyentes ocasionales que nos acompañaron.

Taller Opera Prima


Las caras de Opera Prima 2008


Gracias por la calidez de cada palabra


Magali Sinopoli

martes, 9 de diciembre de 2008

LECTURA ANUAL Y PRESENTACIÓN DEl QUINTO NÚMERO DE LA REVISTA DEL TALLER


El taller de escritura Opera Prima,
presenta su revista anual.
Mesa de lectura de cuentos.
Coordina:
Marta Ortiz

TERCER MUNDO
Arte Bar

RIOJA 1089

MIÉRCOLES 10 DE DICIEMBRE, 20,30


Primera parte:

Marta Rodríguez: “Espera”
Angélica Larrea: “Bestias
Norma Alloatti: “A tí, Miriam”
Silvia Pavia: “Reunión de amigas”
Susana Ballaris; “Cuerpos”
Vicky Pesado Castro: “Knock out”
Guido: “Caballo negro”

Segunda Parte:
Olga Merlo: “Retrato de un muchacho con piercing”

Amankay Campos: “Mariposa blanca
Magali Sinopoli: “Noche de aniversario”
Oscar Tartabull: “Utopía de lo autóctono.”
Patricia Bertolotti: “Vigilia”

Isabel Sagarevich: “Pater familias”

jueves, 4 de diciembre de 2008

ÓPERA PRIMA EN LA FERIA LATINOAMERICANA DEL LIBRO DE ROSARIO

Hace exactamente un mes, el 4 de noviembre...











LECTURA ANUAL


Como todos los años, el taller Literario

Opera Prima

coordinado por la escritora Marta Ortiz, presenta su revista anual en una jornada de lectura de cuentos de sus integrantes, que tendrá lugar en

TERCER MUNDO BAR

RIOJA 1089

EL MIÉRCOLES 10 DE DICIEMBRE A LAS 20,30 HORAS

Leerán los siguientes autores:

Norma Alloatti
Susana Ballaris
Amankay Appezzato Scropanich
Patricia Bertolotti
Guido Orofino
Angélica Larrea
Olga Merlo
Silvia Pavia
Victoria Pesado Castro
Marta G Rodríguez
Isabel Sagarevich
Magali Sinópoli
Oscar Daniel Tartabull


los esperamos para compartir música, algún trago o café y un rato agradable de arte

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Comentario lectura "Sauce ciego, mujer dormida", de Haruki Murakami

Querida gente:
Leyeron el cuento? Yo lo leí porque tuve que estar dos horas en la peluquería. Me gustó, pero no me termina de cerrar, parece un colage , no es un cuento tradicional y a mí me gustan tradicionales. Me gustó leerlo pero para mí es un cuento olvidable, es claro que tal vez porque estoy leyendo "Mil soles espléndidos" y es tan dramática y conmovedora con la violencia que retrata afuera y adentro del hogar, desde la mirada de dos mujeres afganas sujetas al régimen talibán y a un marido malvado que no puedo a lo mejor valorarla objetivamente.
Pero Fabián Casas me gustó más. Qué opinan Uds? SILVIA

viernes, 28 de noviembre de 2008

EL CUENTO ES LA LITERATURA DEL NÓMADA- John Cheever

No viene mal releer las palabras de un maestro...


Contar el cuento

A menudo al Cheever novelista se le reprocha -o se le reprochaba- la estructura invertebrada de sus novelas. Se las considera torpes e imperfectas sucesiones de relatos breves en busca de una dirección y un sentido. No es cierto, claro. Pero sí es cierto que Cheever será recordado más por sus ficciones breves y también es cierto que los mismos detractores de su forma no dudaron en celebrar la publicación de The Stories of John Cheever señalando que, probablemente, se tratara de una de las encarnaciones más próximas al fantasma siempre inasible de la gran novela americana. A Cheever, en público, el asunto nunca le preocupó demasiado, y en privado -en sus Diarios- el asunto le preocupaba demasiado. Hoy, la idea atómica de la novela propuesta por Cheever no sólo es celebrada en sus ficciones sino imitada in aeternum en ficciones ajenas. A modo de curiosidad reveladora, basta inspeccionar el programa propuesto por Cheever para sus alumnos en su breve y accidentado paso por lowa University. Lo primero que Cheever pedía era la escritura de un diario que abarcase por lo menos una semana y en el que aparecieran registradas todas las experiencias. Sentimientos, sueños, orgasmos, ajustadas descripciones de la ropa holgada que estaba de moda y de los colores de las botellas vacías o a vaciar. El segundo paso consistía en la escritura de un cuento en el que siete personas o paisajes que aparentemente no tuvieran nada que ver aparecieran inevitable y profundamente relacionados entre sí. El tercer paso -y ésta era su asignatura favorita- era el de redactar una carta de amor como si se la estuviera escribiendo desde un edificio en llamas. «Un ejercicio que nunca falla», aseguraba.


«Un cuento o un relato es aquello que te cuentas a ti mismo en la sala de un dentista mientras esperas que te saquen una muela. El cuento corto tiene en la vida, me parece a mí, una gran función. Es, también, en un sentido muy especial, un eficaz bálsamo para el dolor: en una telesilla que te lleva a la pista de esquí y que se queda atascado a mitad de camino, en un bote que se hunde, frente a un doctor que mira fijo tus radiografías... Pasamos el tiempo esperando una contraorden para nuestra muerte y cuando no tienes tiempo suficiente para una novela, bueno, ahí está el cuento corto. Estoy muy seguro de que, en el momento exacto de la muerte, uno se cuenta a sí mismo un cuento y no una novela», dijo y -en «Why I Write Short Stories», ensayo especialmente escrito para la revista Newsweek con motivo de la publicación y éxito de Cuentos y relatos- precisa: «¿Quién lee cuentos?, uno se pregunta, y me gusta pensar que los leen hombres y mujeres en salas de espera; que los leen en viajes aéreos transcontinentales en lugar de ver películas banales y vulgares para matar el tiempo; que los leen hombres y mujeres sagaces y bien informados quienes parecen sentir que la ficción narrativa bien puede contribuir a nuestra comprensión de unos y otros y, algunas veces, del confuso mundo que nos rodea. La novela, en toda su grandeza, exige, al menos, algún conocimiento de las unidades clásicas, que preservan ese lazo misterioso entre la estética y la moral; pero que esta antigüedad inexorable excluyera la novedad en nuestras formas de vida sería lamentable. Algunos conocemos esta novedad a través de La guerra de las galaxias, otros a través de la melancolía que sigue al error cometido por un jugador que no batea en las últimas entradas de un partido de béisbol. En la búsqueda de esta novedad, la pintura contemporánea parece haber perdido el lenguaje del paisaje y-mucho más importante- del desnudo. La música moderna se ha separado de aquellos ritmos profundamente enraizados en nuestra memoria, pero la literatura aún posee la narrativa -el cuento- y uno defendería esto con la propia vida. En los cuentos de mis estimados colegas -y en algunos míos- encuentro esas casas de verano alquiladas, esos amores de una noche, y esos lazos extraviados que desconciertan la estética tradicional. No somos nómadas, pero -sin embargo- subsiste más que una insinuación en el espíritu de nuestro gran país, y el cuento es la literatura del nómada».


tomado del prólogo ("John Cheever: apuntes para una teoría del expulsado") de Rodrigo Fresán para su selección: La geometría del amor, de J. Cheever, Emecé, Buenos Aires, 2003.

domingo, 23 de noviembre de 2008

PRESENTACIÓN DE EL LIBRO DE LOS TALLERES III

http://www.dunken.com.ar/web2/libreria_detalle.php?id=8703

En el museo MITRE, San Martín 336, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se presentó el 21 de noviembre pasado, coordinado y compilado por Natalia Vega, el tomo III de EL LIBRO DE LOS TALLERES, novedad que corresponde a la iniciativa de editorial DUNKEN, Buenos Aires, 2008.
El taller ÓPERA PRIMA presentó trabajos de diez talleristas:

Norma Alloatti
Amankay Appezzatto Scropanich
Susana Ballaris
Angélica Larrea
Nidia García de Niemann
Guido Orofino
Silvia Pavia
Victoria Pesado Castro
Marta G. Rodríguez
Oscar Daniel Tartabull

Imposible viajar, el taller fue representado por la hija de la coordinadora, señorita Evangelina Bianchi, quien agradeció en nombre de todos y retiró los libros correspondientes.

Carta enviada por la coordinadora del taller, leída en el acto de presentación:

A propósito de la presentación de El libro de los talleres III

La coordinadora y los talleristas del taller Ópera Prima de Rosario agradecen muy especialmente a editorial Dunken y a la excelente coordinación de Natalia Vega, la posibilidad de contar hoy con esta guía que reúne la producción de muchos de los talleres de escritura que existen dentro del país y también fuera de sus límites. Sabemos lo importante que resulta cerrar el círculo que abre el escritor, acercándolo a su lector. No siempre se logra y es lo que da sentido a la escritura.

Se sabe que un taller de escritura es una reunión de gente poco ortodoxa, podríamos decir que se trata de un club de magos, prestidigitadores, malabaristas cuyo único material de trabajo es la palabra. Las reuniones semanales no tienen lugar a la luz de las velas ni del neón, sino a la luz del entretejido de ciertas sagradas lecturas de los maestros de la literatura y de la escritura que brota de la pluma de estos mismos magos soñadores.

Como los primeros talleres surgidos en los años sesenta, el taller Ópera Prima se reúne en bares y cada tanto -es inevitable - una gota de café o de té cae sobre la hoja en blanco. Pero esto no asusta al grupo, cierto caos por la suma de papeles y libros, y una mínima colación que restrinja el ayuno estimulan más aún la creatividad que desborda en esa zona liberada, suerte de Puerto Libre palabrero, que supone cada encuentro.

Se sabe que en literatura no existen temas nuevos y sí, infinitas visiones. Importa que cada aspirante a escritor encuentre una expresión clara y propia. Nada más y nada menos. Parte de esa producción con voz propia, y estamos orgullosos de que así sea, nutre algunas de las páginas de esta edición del Libro de los Talleres III. Para que el círculo escritura-lectura pueda cerrarse, para iniciar el rico intercambio con las otras páginas del mismo libro. Para ampliar el entretejido de la letra. Formamos parte del mismo bordado.
Muchas gracias.

El taller Ópera Prima

miércoles, 19 de noviembre de 2008

NOCHE DE RONDA


Casa de la Poesía
(jardín)
El viernes 21 de noviembre a las 20,
en Sargento Cabral 301 (y el río)
“Noche de ronda”
boleros
cuentos teatralizados

entrevista :
Invitada: Marta Ortiz, escritora

Músico invitado: Raúl Rodríguez (saxo alto)

Coordina: Mónica Alfonso

Auspicia: Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario
Entrada libre y gratuita

sábado, 15 de noviembre de 2008

El POEMA DE DEREK WALCOTT (PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1992) PARA BARACK OBAMA

CUARENTA ACRES

Al terminar la Guerra Civil norteamericana, el Congreso decidió que todo esclavo liberado tenía derecho a recibir cuarenta acres de tierra –16 hectáreas– y una mula para comenzar su nueva vida. (De acá tomó, también, Spike Lee el nombre de su productora: 40 Acres and a Mule.) Este poema fue escrito en homenaje al triunfo de Barack Obama por el Nobel de Literatura Derek Walcott.

De todo el desorden surge un emblema, un grabado

un joven negro al amanecer de sombrero de paja y overol,
emblema de una profecía imposible, una multitud
que se divide como el surco que ara la mula,
abriéndose para su presidente: un campo nevado de algodón
de cuarenta acres, cuervos con augurios predecibles
que el joven granjero ignora por sus ancestros
de pelo de algodón, nunca olvidados, mientras en una rama hay
una tensa corte de lechuzas anteojudas y, en el borde lejano del campo,
un espantapájaros le gesticula y patea con bronca.
El pequeño arado sigue en esta página de renglones pasando
la tierra que gime, el árbol de linchamientos, la negra venganza del tornado
y el joven granjero siente el cambio en las venas,en el corazón, los músculos, los tendones,
hasta que la tierra queda abierta como una bandera y la luz segura
de la aurora toca el campo y los surcos esperan al sembrador.

Por Derek Walcott

fuente (Página 12,15/11/2008)
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4925-2008-11-15.html

jueves, 13 de noviembre de 2008

PRESENTACIÓN EN BUENOS AIRES: El LIBRO DE LOS TALLERES III

Entre los talleres editados,
el taller de Lectura y Escritura
ÓPERA PRIMA
representado en la voz de diez de sus talleristas:
Norma Alloatti
Amankay Appezzatto Scropanich
Susana Ballaris
Angélica Larrea
Nidia García de Niemann
Guido Orofino
Silvia Pavia
Victoria Pesado Castro
Marta G. Rodríguez
Oscar Daniel Tartabull

viernes, 7 de noviembre de 2008

YO ES OTRO (MITOLOGÍA PERSONAL Y ESCRITURA)


Viernes 7 de noviembre
18:30 hs
Centro Cultural Bernardino Rivadavia

Yo es otro
Mitología personal y escritura.

¿Cómo toman parte en la obra de un poeta esos relatos que todo autor construye en torno a la propia biografía, tanto personal como literaria?
Tres poetas conversarán acerca de sus obras y abordarán, en particular, aquellos aspectos que señalan la presencia de una mitología personal.
Con
Cristian Aliaga, Fabián Casas y Eloísa Oliva
Coordina:
Marta Ortiz

viernes, 31 de octubre de 2008

CUENTOS IMPRESCINDIBLES (escritores que leen sus propios cuentos).

SÁBADO 1º DE NOVIEMBRE
SALA A – 18.00 hs –

Coordina: Marta Ortiz.

Participan:
Graciela Aletta de Sylvas, Raúl Astorga, Estela Parodi, Susana Rozas, Clara Rozin, Marcelo Juan Valenti

INVITACIÓN


Esta tarde, en la feria del libro:
SALA A – 18.00 hs - Mesa de Lectura:

Literatura en Acecho (animales en la literatura).
Participan:

Beatriz Actis, Gloria Lenardón, Marta Ortiz, Silvia Pampinella, Tona Taleti

miércoles, 29 de octubre de 2008

Link para entrar a la página de la FERIA DEL LIBRO


OPERA PRIMA EN LA FERIA DEL LIBRO



FERIA LATINOAMERICANA DEL LIBRO

ROSARIO 2008

LOS TALLERISTAS Y EL PÚBLICO

Dentro del contexto de La Feria Latinoamericana del Libro Rosario 2008 que se realizará del 30 de octubre al 9 de noviembre en los antiguos almacenes Rosental, ubicados en la Bajada Sargento Cabral entre Urquiza y Av. Belgrano de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, enmarcado en la actividad dada en llamarse “Los Talleristas y El Público”, el 4 de noviembre de 2008, a las 19 horas en la Sala A, tendrá lugar la lectura de cuentos y poemas bajo la coordinación de las Escritoras Marta Ortiz y Celia Fontán.

Específicamente en ese acto, los integrantes del Taller de Lectura y Escritura Opera Prima coordinado por Marta Ortiz, leerán cuentos de su producción, pudiendo escucharse a los siguientes autores:

Norma Alloatti
Amankay Appezzato Scropanich
Susana Ballaris
Olga Merlo
Silvia Pavia
Marta G Rodríguez
Oscar Daniel Tartabull

En el deseo de disfrutar juntos un momento de grata cultura, esperamos verlos compartiendo a nuestro lado, por la incentivación de la lectura y el deleite de escribir.

martes, 28 de octubre de 2008

PANICO



La clase ha terminado. Aunque somos adultos y profesionales, parecemos chicos de secundario saliendo a toda prisa del salón ni bien el disertante nos despide.
Bajo las escaleras oyendo el ininteligible murmullo de mis compañeros, mirando los escalones para no tropezarme. Este tramo está exactamente igual que hace treinta años… El mármol gastado por años y años de pisadas…


José Luis le parecía un inofensivo charlatán que predicaba la revolución en todos los salones, sobre todo de los chicos de primer año, que recién entraban. Los inducía a tomar parte en las manifestaciones estudiantiles con el loable objetivo de protestar por las bajas e injustas notas para después terminar sumándolos a su partido socialista popular.
Susana lo miraba con desconfianza. Aunque tenía dieciocho años carecía de ideales, era demasiado realista, y la cháchara de José Luis era para ella burdamente interesada.
- Cuántos años tenés?- Le preguntó un día.
- Veintitrés
- Y en qué año estás?
- Segundo
Susana hizo una mueca despectiva.
- Cuando tenga tu edad, quiero tener mi título y hacer algo más útil que hablar y hablar pescando incautos…
José Luis cambió de táctica con ella, viendo que era un hueso duro.
- Pero vos no pensás que si pudiste entrar en esta facultad sin rendir ningún examen es porque ha habido cientos antes que vos que se sacrificaron por todos sus compañeros…
Susana no lo escuchaba, mientras él seguía insistiendo sin descanso, como un moscardón, invitándola a tomar café, al río, almorzar, a cenar. Todas invitaciones rechazadas. Ella tenía un solo valor supremo, que era la libertad. Y se sublevaba contra aquellos estudiantes fantasma que sólo aparecían en las revueltas pero jamás en clase, que impedían los exámenes, obstaculizaban los estudios y destrozaban el mobiliario. Incluso muchos dejaban de estudiar asustados por la violencia que debían enfrentar. A ella nadie la apartaría de sus objetivos.
Un viernes a la mañana, encontró la facultad tomada por los socialistas. Fastidiada, decidió subir al patio del primer piso, donde estaba el puesto que vendía los apuntes. Por lo menos no perdería el día y estudiaría. Lo encontró cerrado y se dio vuelta para irse. Y entonces se vio rodeada por cinco tipos que no conocía. El tiempo pareció detenerse. Uno de ellos tenía una cadena. Otro, una navaja. No siguió mirando. Se quedó paralizada, mirando el vacío, mientras una parte de su cerebro seguía trabajando febrilmente, pensando, por ejemplo en sus padres. ¡Qué ironía! La habían cuidado tanto para que terminara así. Ahora conocía, en su propia carne, el significado de la palabra “pánico”, que siempre le había parecido una palabra tragicómica. Una sensación de soledad abismal, de angustia, terror inenarrable, impotencia. Y entonces reaccionó. En medio del denso y negro silencio, decidió no quedarse paralizada, prefería que la matasen ya mismo, pero ella daría todo el trabajo que pudiera. Sorpresivamente, le dio un empujón a uno de ellos y salió corriendo, bajó los escalones de tres en tres. Su objetivo era salir a la calle y gritar, alguien tendría que ayudarla, no podía ser que el mundo se hubiera transformado súbitamente en un desierto de indiferencia…
Llegó a la puerta como una exhalación. José Luis, apostado en la entrada, miró a los que venían casi pisándole los talones.
- A ella no le hagan nada porque es amiga mía - ordenó él, con una voz que no le conocía.
El grupo se retiró, sin decir nada.
- No sabés de lo que te salvaste – dijo él en voz baja – por favor, andate a tu casa y no vuelvas hasta el lunes.
Susana trató de ordenar sus ideas. ¿José Luis charlatán e inofensivo?

- Si querés agradecerme votá por mí en las próximas elecciones – pidió él cuando ella se alejabademasiado perturbada como para hablar siquiera. Susana se dio vuelta, mirándolo desconcertada.
- Sí - respondió. En realidad, le daba lo mismo votar por él o por los otros, no había diferencia.
- Gracias – dijo él, dándolo por hecho. Ella se echó a reír, inconteniblemente, con una risa nerviosa.
- De qué te reís? – preguntó él, intrigado.
- Es un pedido ridículo. El voto es secreto. ¿Cómo sabés que voy a votar por vos?
- Sé reconocer a alguien que tiene palabra.
Tenía razón. Susana votó por él, aunque podría haber hecho cualquier otra cosa, sin consecuencias. Poco después, sobrevino el golpe militar.

Sigo bajando los escalones, este tramo es nuevo, ya llego a la puerta, mis amigos del posgrado se despiden hasta la próxima clase.
Nunca más supe de José Luis.


SILVIA PAVIA

martes, 21 de octubre de 2008

CONFERENCIA DE NORMA ALLOATTI

Fundación Gral. José María Paz
tiene el agrado de invitar a Ud. a la Conferencia que dictará la
Lic. Norma Alloatti
sobre el tema
“Mi incomparable Margarita”

historia de la vida de Margarita Weild, sobrina y esposa del Gral. Paz, que muestra la real trascendencia en la historia del rol de las mujeres.

El acto se realizará el día 22 de octubre del cte año, a las 19.30,
en la Casa del Foro, sito en Bv. Oroño 1542 de Rosario.
Rosario, octubre de 2008

Dr. Roberto J. C. Cerana Paz
Presidente

UN CUENTO DE SUSANA SZWARC


ANOTACIONES

Luci se mira la palma de la mano. Esa vez anotó la nueva dirección a escondidas. Es que cuando ella anotaba ciertas frases –curiosas - del profesor, le veía esa mirada como de enojo, de sorpresa, de ¿no aprendiste nada en la vida?, ¿otra vez tengo que decirte no escribas en el cuerpo en la ropa en la mesa en la silla en el suelo?
Es que me olvido me olvido me olvido, me dejo en algún umbral, me subo a algún camión, me tiro en la cama de los hospitales. Los hospitales me gustan, ahí siempre me hablaron de un modo suave, con respeto, me acuerdo de esa doctora, jovencita, tan blanco el guardapolvo que parecía la maestra de primer grado. Anemia, eso es lo que tenés, anemia. ¿Comiste?, y me dio de su propio paquete de galletitas. Y yo anoté esa palabra en la palma de mi mano. Anemia, una flor ese sonido. Un ramo de anemias le hubiese regalado a esa doctora y a la maestra de primer grado. La lágrima humedeció la galletita. Mejor.
Siempre andás llorando
y qué
y qué
y qué

Es tarde, pero el profesor no duerme. Luci llamó desde un teléfono público y pip pip pip ese sonido de ocupado cuando él usaba la notebook. No conocía el nuevo departamento pero esa luz encendida. Luci cerró la mano. Giró y entró al café.
Con leche, con medialunas, con pan y manteca, y el mareo y el mundo –inhóspito, había dicho Paula-, daba vueltas.

¿Por qué el mundo es inhóspito?-insistía Paula. Palabra para anotar, montones de hermosas palabras en un mundo así: inhóspito. Pitó, largo el humo. Peleaba con el profesor por su manera de fumar y no levantes las colillas. Me gusta eso: las pitadas ajenas en mi boca.
Y a mí. Ya estaba sentada en la mesa con las otras, dale hablar y hablar, la alegría estaba ahí, con la espuma del café con leche, en las manos y las uñas muy rojas de Andrés. Una palma así de grande para anotar. Los ojos ven sus anotaciones. Cierra la mano otra vez. Luci lucita lú. Y Andrés-Andrea te dije-, levanta colillas. Comparte. Hermosas palabras en… Esperá, no digas la palabra todavía. Preguntale a Max, vivió en Nueva York, sabe un montón de inglés. “Biutiful werds in an agli werld”. No escribas así de mal, Paula no soporta los errores ortográficos, siempre fue buena alumna.
Yo también.
Y yo.

¿Por qué tengo que pagar los platos rotos? No rompí ninguno. Ahora sí. Y tiró un plato dos platos tres cuatro muchos sobre la alfombra del profesor. No se rompían. Cualquiera puede enfurecerse ante platos que no se rompen.
Mirá Luci, si alguien es amable conmigo, me saca todo. Ojos muy abiertos de Lú.
Ella había sido amable y nunca -nunca jamás de los jamases- le sacó al profesor una palabra que se dirigiera a ella, “te quiero” “te extraño”, “me gustan tus ojos muy abiertos”. Es cierto que le sacó palabras y hasta frases pero que iban a otra parte, que ella las tomaba porque las oía sueltas, las recortaba. Aunque un día, para qué, se le ocurrió: Profesor, ¿si alguien es amable por qué querrían sacarle algo, menos aún todo?, dejaría de ser amable una persona así.
Tuvo que pagar los platos rotos.

Más anémica se había vuelto. Más flaca no, no podía. No era el hambre, era la sorpresa.
Levantate Luci, tenemos que irnos. ¿Pero no me puedo quedar durmiendo?, ¿no me podés dejar una llave por hoy? Y abría la palma de la mano. Entró a un locutorio: copió y pegó la frase: “el hombre ha forjado un sinfín de instrumentos… ha creado la llave, una barrita de metal que permite que alguien penetre en un vasto palacio” y agregó: no me querés dar tu barrita de metal. Envió su e/mail a la notebook del profesor.
¿Te gusta esa frase Lú? Claro que me gusta, es de Borges. Ah. Tengo hambre otra vez. Se fueron a comer.

Había de todo por las veredas, en los costados, a cualquier hora de la madrugada: pedacitos de manzanas, algo de yoghurt, huesos de asado con carne, las sobras de las sobras, las colillas más chiquitas, algún lápiz, una hoja de papel. Monedas de 10 centavos. Muchas monedas de diez centavos. El bar seguía abierto. Usó el teléfono público.
Paula, el mundo no es inhóspito, encontré un montón de cosas, ¿puedo ir a tu casa? Pero, ¿no ibas a la casa del profesor? Es que está trabajando, llamo y da ocupado, está con la notebook. Tocá el timbre. No me animo y este bar me gusta. Estás llorando. Es que me bañé, me puse un abrigo hermoso que había en la vereda y te lo voy a prestar Paula, el mundo no es inhóspito, de dónde sacaste esa palabra, la borro de la palma de mi mano, ahora mismo. Borrala y no llores más.

El teléfono del bar me usó las monedas. ¿Me prestás una de 25?
Te presto mi celular.
Bueno, pero marcá vos.
Paula, qué suerte que atendiste de nuevo, nomás quería que me abrazara el profesor.
Andá a lo de Darío, a él le encanta dormir con vos. Hoy no quiero. Andá a lo de Abel. No puedo, estamos peleados. Vení aquí entonces. ¿Me venís a buscar?

No florece, es primavera y no salen hojitas. Los árboles están ahorcados de cables.
No Paula, el profesor dice que ya van a brotar, que son los fríos los que quemaron los primeros brotes.
Terminala con el profesor, no le creo nada, no le creas nada.
Paula. ¿Qué? Él trabaja mucho. ¿Y? Tiene que entregar peipers y peipers. ¿Y? Es un explotado Paula, no entendés. A mí no me gusta que me exploten.
A mí tampoco.
A mí tampoco.
Ni a mí.

Estoy cansada.
Vamos a dormir.
Hace frío.
Estirá los diarios.
Está amaneciendo.
¿Me abrazás?
Dale, mostrame qué anotaste.
en: Una felicidad liviana, Editorial Fundación Ross, Rosario, 2007
SUSANA SZWARC
nació en Quitilipi, Chaco. Publicó El artista del sueño y otros cuentos (Tres tiempos, 1981); En lo separado (poesía, Ultimo Reino, 1988); Trenzas (novela, Legasa, 1991); Bailen las estepas (poesía, De la Flor, 1999); Bárbara dice (poesía, Alción Editora, 2004).El azar cruje (Catálogos, 2006). Ha escrito también teatro y literatura infantil. Recibió, entre otros, el Premio UNESCO, el Premio Antorchas a la creación artística y el Premio Concurso Intrnacional de Cuentos Julio Cortázar. Algunos de sus textos han sido traducidos al alemán, inglés, chino mandarín y catalán. Coordina talleres literarios.

CUENTO COLECTIVO III

SECRETOS

La escena no podía ser más absurda. A punto de tocar el timbre se dio cuenta de que se había puesto un zapato de cada color. Por esa manía de comprar doble cuando algo le quedaba bien. Un par negro y otro blanco. Era tarde para arrepentirse ¿Y ahora? Bajó lenta la mano de la aldaba sin saber qué hacer. El doberman gruñía amenazante detrás de la reja como si no lo conociera. Se sintió ridículo, humillado, la distracción aseguraba un “no” rotundo de Ingrid. ¿Resistiría otro “no”? ¿Y si…? Pensar lo que pensó le dio ánimo suficiente para tocar el timbre igual. (Marta).
El animal calló sus gruñidos y pareció reconocerlo. La espera se hizo interminable, con la mirada puesta en sus zapatos tan distintos. Si al menos uno fuera marrón y el otro negro, pero blanco y negro. Vaya si estaba distraído cuando se los puso. La urgencia por ir hasta la casa de ella y los pensamientos sobre la última vez que habían estado juntos, acaso fueron los motivos de semejante descuido. (Norma)
El silencio detrás de la reja... empezó a sentir cierto fastidio pero no era precisamente eso, fastidio, lo que debería exteriorizar frente a Ingrid, aunque si bien cuando abriera la puerta, si es que la abría, justificando la cuestión de los zapatos cambiados -pensó- podría ser un juego divertido. Volvió a mirarse los pies y advirtió que el cordón del zapato blanco estaba desatado. El solo gesto de agacharse para anudarlo avivó los gruñidos del perro; se enderezó sorprendido y alargó la mano insinuando una caricia pero el animal saltó embravecido. En ese momento oyó el inefable sonido de la llave que giraba en la cerradura (Angélica).
La puerta se abrió apenas lo necesario para dejar asomar una cabeza llena de ruleros con la cara cubierta de una pasta verde, enganchada sobre hombros inclinados levemente hacia el costado, vestidos con lo que parecía una bata de baño, protegida con un nailon negro. Casi no parecía la voz de Ingrid cuando brotó de su garganta un grito ahogado, finito, diciendo: ¡qué vergüenza Tolomeo, mirá como me encontrás! Estoy en pleno make up. Dame cinco y te abro. (Oscar)
Tolomeo se sintió mareado, le pareció que iba a caer en medio de la vereda; ¡noo , sería demasiado! Ya veía los titulares de un diario local, en cuya tapa se leería en grandes letras:. “Arrestaron a un hombre en la vía pública que se hallaba durmiendo en medio de la acera. Insólito. Llevaba un zapato de cada color. Lo que hace presumir su salida intempestiva de algún acto ilícito. Como se recordará, días pasados fue asaltada la zapatería de calle San Martín al 500. El individuo quedará demorado para averiguar antecedentes.
-¡Tolomeo! -la voz de Ingrid lo volvió a la realidad. (Susana)
-Ingrid – dijo Tolomeo suavemente, todavía muy mareado.
- Hola –dijo ella sin quitarle los ojos de encima, con una expresión capaz de ahuyentar a cualquiera y, por supuesto, a él, que era más pusilánime que un cualquiera.
-Yo… lo lamento. Sé que no debería haberlo hecho, pero es una manía que arrastro desde que tengo memoria. Me castigaron toda la vida por eso, pero no lo puedo controlar, veo un escritorio o una mesita de luz y tengo que revisar… (Silvia) Pero no siguió hablando, pensó que ese no era el mejor momento para hablar con ella… Tenía que inventar una excusa para salir de allí, pero Ingrid no le dio tiempo. Lo tomó del brazo con energía llevándolo hasta la sala. Tolomeo consideró esto como una expresión de cariño, sin embargo las largas uñas se metían en su carne causándole dolor.
Había encontrado una foto de la última vez que estuvieron juntos, los rostros denotaban alegría. Quería que ella la viera, pero sabía que ahora no era oportuno. Ingrid fue a preparar un café. Él escribió algo para despedirse en una servilletita de papel y la dejó junto a la fotografía. Salió muy rápido, pero se encontró con el maldito perro, saltó hacia la reja, se tiró a la calle y corrió hasta que la sofocación se lo impidió.(Marta R.)
Parece que usar un zapato de cada color le había traído buena suerte. Haberse animado a llegar hasta su puerta, tocarlo el timbre, y encima haber entrado, fue todo un logro. Voy a pasar todos los días, con cualquier excusa. De es amanera, podré verla al menos un rato a diario, y quien dice que con el tiempo podamos seguir avanzando en nuestra relación. (Magali. S)
Sin embargo, realmente, quería él proseguir con esa relación histérica y enfermiza? Ingrid no le perdonaba sus hábitos de fisgoneo, gracias a los cuales había descubierto todas o casi todas (no podía estar seguro de nada) sus mentiras. Ingrid había mentido descaradamente sobre sus amantes (mejor dicho el número de sus amantes, las historias que ella le había contado era imposible corroborarlas con fotos), su familia y hasta sus saldos bancarios, que eran mucho menos de lo que había dejado entrever, muy astutamente, por cierto. Se había puesto como una fiera furiosa y él creyó oportuno desaparecer por un tiempo, con el objetivo de que se calmaran las llamas, pero también, principalmente, para preservar su salud y tal vez su vida. Bien arreglada, (no como la había encontrado aquella tarde) era una bella mujer. Pero ahora sospechaba que tal vez usara lentes de contacto para cambiar el color de sus ojos (ese azul fascinante podía ser perfectamente otra de sus mentiras), debía corroborar que no usaba dentadura postiza, el color de su pelo era un misterio bajo capas y capas de tintura y aquella pasta verde…. Se insinuaban en su cutis infinidad de líneas que podían convertirse en arrugas en cualquier momento… Según su documento tenía treinta y cinco años, tres más que él, pero podía haber adulterado la fecha de nacimiento. Se cambia muy fácilmente un tres por un ocho, un uno por un siete, etc. Conocía muchas histéricas que lo habían hecho.
Estaba asustado. El miedo no es zonzo, dicen.
Vuelvo o no vuelvo? Parado en la esquina, luego de correr cinco cuadras sin parar, siguió caminando en el mismo sentido, contrario a la casa de Ingrid. La foto y la servilleta de despedida debían bastar para que ella entendiera. Esa foto la había encontrado en la billetera de ella. (final de Silvia)

Y se sentó en un café. Recién pudo observar cómo estaba el día; tibio, espléndido, amarillo. Se sintió, no sé, distinto, como si recién despertara de una pesadilla. Y se puso a reflexionar: ¿un zapato de cada color? Pero, ¡qué cómico!. ( No hay nada mejor que reirse de uno mismo). ¿Que el doberman grunía?. . ¡Que Ingrid y la fotografía!, ¿el temor y la humillación.? ¡Ya fueron!. Inspiró profundamente, el aire oxigenó toda su mente y se sintió joven, revitalizado. Arregló su corbata y salió. La avenida manchada de lapachos violáceos, lo vio irse caminando con pasos lentos pero firmes, dibujado sobre el mes de octubre. ( final de Susana)

Llegar hasta la puerta de Ingrid y tocar el timbre fue un acto de arrojo. Con el paso de las horas Tolomeo piensa que esa relación se estaba transformando en una historia
tortuosa en la que no podrían encontrarse nunca. Recordó cómo se conocieron y los sueños que tenían para seguir juntos mucho tiempo.
No sabe bien si fueron los celos de ella o los de él lo que desgastó esa pasión que los unía.
Tolomeo no quiere olvidar nada y como tiene vocación de escritor, se imagina el amor de los dos novelado con un final muy triste. Vislumbra el libro publicado. ¿Cómo se llamará?
También la ve a Ingrid, después de leerlo, desolada por ese final y con deseo de volver a encontrarlo. Pero él, ya famoso, tendrá que pensarlo bien antes de aceptarla.
(Final Marta R.)

viernes, 10 de octubre de 2008

domingo, 5 de octubre de 2008

DESAMPARO


Atardecer de cielo fragmentado
invierno,
agrisada lluvia y pies descalzos
temblor de infancia
sobre la desnudez heroica
la pobreza gotea
empapando temprano la inocencia.

Marta Rodríguez

CICLO LA POESÍA EN LOS BARES


EL próximo martes 7 continuará el ciclo
LA POESIA EN LOS BARES
encuentro que organiza el Centro Cultural Bernardino Rivadavia (Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario).
En esta oportunidad leerán
Gilda Di Crosta, Gabriel Hernán Baudo y Carlos Sinicki
Las presentaciones estarán a cargo del poeta Roberto Lobos.
HORARIO de invierno: 20.45 horas.
Bar LA SUBSEDE Entre Ríos y San Lorenzo.

POETAS DEL TERCER MUNDO

OTRO CIELO, NUEVA ENTREGA

http://www.otrocielocultural.blogspot.com/

un microespacio para conocer a quienes muestran sus sueños

Marcelo Valenti
Escritor
Compartimos una charla donde nos habla acerca de su idea de literatura y de sus proyectos inmediatos
otro cielo
algunos minutos para escuchar en cualquier

jueves, 2 de octubre de 2008

¿POR QUÉ ESCRIBIMOS?

Da trabajo escribir. Hay que ir a buscar las palabras al fondo, como quien atrapa peces en un pozo con balde y roldana. Después hay que subirlas con mucho cuidado para que no se escapen. Y si alguna se pierde habrá que tirarse sin más a bucear en lo más hondo y atraparlas por la cola o por los dientes.
Y una vez arriba, todavía hay que limpiarlas, aderezarlas, tirar lo que no sirve y traducirlas del idioma propio al universal. En un intento para que otro las entienda.
Da trabajo escribir. Pero aun así, lo hago toda vez que la batalla me deja el claro de una tregua. Entonces busco cualquier trozo de papel, y cualquier lápiz, y deposito allí algunas palabras, para sentir el alivio que escribir me brinda.

por Olga Merlo

miércoles, 1 de octubre de 2008

AQUI ESTAMOS, ESTO SOMOS



Desde aquella diminuta esfera

existente en los tiempos sin tiempos,

asceta de olor amarillo rojizo

estallando en los dominios sin espacio,

formando el hogar de los hogares

hogar de las luces

hogar de los dioses

hogar de las vidas;

devenimos en perfecta sincronía

regidos por ciencias sin alma:

cuántica, física, química, equilibrio, compensación.

Perfección de perfecciones

limpieza de sentires

caminos no caminados.

Hasta que desde otros espacios

acaso también ermitaños de otros ciclos,

alguien pensó en colores

alguien quiso obsequiarle sentido a los sonidos

alguien quiso volver lo gutural en vínculo

alguien quiso vibrar en otras realidades.

Entonces volaron pinceladas,

nacieron rimas,

empalmaron acordes,

aparecieron ilusionistas de lenguajes,

generadores de irrealidades,

dibujantes de alientos no vividos.

Entonces los artistas

fuimos movimiento para las vidas,

colores para la oscuridad,

sonidos para el silencio,

presencia para más allá del existir.

Entonces vieron, escucharon, degustaron, criticaron

entonces tuvo sentido jugar a ser creador.

Oscar Daniel Tartabull


domingo, 28 de septiembre de 2008

EL DIABLO ENTRE LOS DEDOS

Caen gotas de fuego
y el diablo está entre los dedos.

Trepan al árbol
en busca de expiación.

Suben al árbol
rompen su corteza,
el árbol pierde
el eco de su vida.

El hombre deja caer el hacha,
la tierra bajo sus pies
la devora.

Ya no se escuchan
las sinfonías
que las aves entonaban.

El cielo se cubre de ceniza
los muertos están en la Tierra.

No respiran,
cantaban canciones en otras eras.
Sus corazones no laten,
pero su sangre viaja
en bodegas de barcos,
rumbo a ser destilada
por la codicia
del ser humano.

El árbol muere,
el hombre destruye.

Caen gotas de fuego,
crece el incendio.

Los muertos
someten
a los vivos.

Sus corazones no laten,
ya no están bajo tierra.
Los vivos
interrumpieron su descanso.
Crédulos creyeron
que la sangre de los muertos
era eterna.

El fuego avanza
quienes padecen
se queman.

Muerto el árbol cae,
en el bosque del donde y cuando.
El primero de sus hermanos.
Los que resisten
agonizan
en terrible espera.

Los vivos que no hablan
mueren en desigual batalla.

La ignorancia aumenta.
Las advertencias
en círculos vuelan,
a la espera de los vivos
que sufrieron
por la sangre de los muertos.

Los hombres inventan guerras,
desangran a los vivos
para que los muertos vuelvan.

El hombre mata y ve morir
a los vivos que aún quedan.
Al quitar vidas
en su interior algo muere también.

Jugo de muertos.
Su sangre cubre y mata
a los vivos que
aún caminan en la Tierra.

Fétido aroma
el sudor del dinero,
en las manos del hombre.
La codicia hace
de sus palmas fosas sépticas.

Del cielo
caen gotas de fuego.

No hay nubes,
solo la espera.
Expiación de males,
perdón de culpas.

La ignorancia del hombre
su maldición.
El infierno su olvido,
recordar es el castigo.

El hombre mata
a los que agonizan
sobre la tierra.

Las gotas de fuego
provocan incendios.

Las manos de los hombres
con el diablo entre sus dedos.

Amankay Appezzatto Scropanich